Pasteur (37) y Pouchet (60)
fueron protagonistas de una de las controversias de gran impacto entre los años
1859 y 1864, sobre la teoría de la generación espontánea que hace referencia a
que podían surgir seres vivos de diferentes tamaños en un espacio cerrado sin
intervención de otro ser semejante a ellos.
Los que apoyaban esta teoría
consideraban que el aire era necesario para que pueda darse la generación
espontánea y Pouchet indicaba que sus experimentos lo demostraban. En cambio
Pasteur defendía que solo con la presencia de microorganismos sería posible y
que en el aire puro no podría dar lugar a ello.
Pouchet anunció ante la Academia
de Ciencias de Francia su teoría y si bien al principio fue recibido con
sorpresa, el descubrimiento fue rechazado sin siquiera repetir el experimento,
justificando que debido a algún error en el procedimiento se pudieron haber
introducido microrganismos.
Fue así que ante esta
controversia científica, la Academia creo una comisión de pares académicos para
la revisión de los resultados de ambas posturas y decidió instituir el premio Alhumpert (1860), bajo el
lema “Para arrojar, mediante experimentos cuidadosamente dirigidos, nueva luz
sobre la cuestión de la llamada generación espontánea”. Ambos científicos se
inscribieron al concurso para presentar sus experimentos y resultados.
Según Farley y Geison (1994),
esta comisión fue conformada con miembros que estaban en contra de la teoría de
la generación espontánea. Por esto se especulaba que la decisión sobre el tema sería
a favor de Pasteur. Al revisar el programa de investigación de Pouchet la
comisión no la aceptó poniendo en duda que con la misma se llegaría a
resultados concretos. Por esto, Pouchet
se retiró del concurso, quedando como ganador del premio, Pasteur.
Unos años después, Pouchet
solicitó se volviera a nombrar una comisión para repetir los experimentos y
ésta nuevamente estaba sesgada en contra de la generación espontánea. Ante
esto, Pouchet y sus colaboradores no se presentaron de vuelta por no tener
igualdad de condiciones ante su oponente para presentar su experimento. La
situación desigual y desventajosa para Pouchet denota la influencia de aspectos
sociológicos sobre la comunidad científica.
Habiéndose cerrado la
controversia a favor de Pasteur, igualmente
ambos continuaron con sus experimentos. Tal es así, que Pasteur tuvo que volver
a hacer nuevas investigaciones, hasta llegar a reconocer las limitaciones de
las técnicas experimentales utilizadas en la controversia con Pouchet,
diseñando procesos más precisos para sostenerlas. Esto impactó positivamente mediante la mejora
del desarrollo de la asepsia clínica en todas las especialidades quirúrgicas.
En esta caso controversial queda
evidenciado cómo las influencias sociológicas en el ámbito científico puede afectar
positiva o negativamente, dejando de lado la objetividad que es lo fundamental para
la ciencia. También, de qué manera una controversia puede dar paso a
descubrimientos importantes para el avance de la ciencia.
Sandra Ayala